Presentación de Jorge Ayala “Desde la cima bifronte”

DEDICADO A ENCARNACIÓN FERRÉ

Nos conocimos en un aula de la Universidad: ella como alumna y yo como profesor. Algo debí advertir en aquella joven, sentada en la primera fila de bancos, porque no tardamos en entablar una amigable conversación. (Encarna no vestía como las demás sino que portaba un vestido largo hasta los pies, lo cual le daba un aire misterioso). En una de aquellas conversaciones salió a relucir Baltasar Gracián. Eran los años en que el “gracianismo literario” tenía muchos seguidores en España y fuera de nuestras fronteras. Encarnación se interesó por lo que yo estaba haciendo en el campo del “gracianismo filosófico”. Le dejé un artículo para que me diera su opinión, y por este medio descubrí su calidad humana e intelectual. Confieso que su percepción de Gracián me abrió nuevos horizontes.
No sé si aquel encuentro influyó en la trayectoria posterior de Encarnación -por entonces joven autora de la novela titulada -Hierro en barras (Planeta, 1974”-, pero, lo cierto es que Baltasar Gracián, a partir de aquel momento, sigue estando presente, aunque no lo cite, en su producción literaria. En sus últimas obras es donde deja traslucir más claramente su admiración hacia el pensador aragonés, comenzando por el uso del formato manual, es decir, manejable, portátil del libro. Esto se puede apreciar en algunos de sus libros más recientes:
Dietario de un profesor escéptico (2007)
Pensamientos audaces V y VI (2008)
La naturaleza del artista y otros relatos (2009)
Desde la cima bifronte (2017)
Encarnación Ferré expresa en estas obras lo mejor de sí misma en forma de pensamientos sueltos. Al leerlos, inevitablemente nos vienen a la mente los aforismos de Gracián, pero no tanto del Gracián autor del Héroe, del Político y del Oráculo manual, cuanto del Gracián autor de El Discreto. Porque, así como en los tres primeros libros de Gracián priman las estrategias para triunfar en la vida, El Discreto, en cambio, es la reflexión de una persona que ha llegado a la madurez de la vida.
Ateniéndonos a la división que establece Gracián sobre el curso de la vida humana, Encarnación se encontraría actualmente en la tercera etapa de su vida, consistente en “hablar consigo misma”, es decir, “meditando lo leído y vivido, destilando todas las experiencias para sacar las quintas esencias de verdades”. “Comience por sí mismo el Discreto a saber sabiéndose, escribe Gracián, porque toda ventaja en el entender lo es en el ser”.
Encarnación Ferré es una admiradora de Gracián, pero no una imitadora en el sentido material de la palabra. Ni de Gracián ni de ningún otro, añadimos. El contenido de su obra Desde la cima bifronte son pensamientos sueltos, y así deben ser leídos. No responden a un proyecto ético-moral o estético preconcebido que desea transmitirnos. Por eso no los divide por temas, o por capítulos, como hace Gracián. Son más bien una confesión humilde de cómo ella enjuicia la variedad de situaciones que nos plantea la vida.
En estos pensamientos no hay críticas ni lamentaciones, sino más bien una incitación serena al optimismo, a confiar en uno mismo a pesar de las dificultades, a preferir el bien moral por encima de todo. “Tranquiliza sentirse exento de mal intencionado; vivir respetando el universo. Renunciaré a cuanto pueda emponzoñarme la conciencia…”.
Esta sabiduría de la vida que nos presenta Encarnación Ferré tiene valor universal. Es una aportación, aunque breve, al arte de saber vivir, que ha sido la aspiración de la Filosofía desde su origen.

Jorge Manuel Ayala Martínez
Profesor de Filosofía
Universidad de Zaragoza